
Aquella antigua universidad responsable histórica en la producción de conocimiento y en la formación intelectual de miles de mentes para que sean los lideres del mañana, en la actualidad se nos presenta claramente alejada de esta misión. La U de hoy representa un bien de mercado productor de un grupo de personas que al finalizar sus estudios, se les llama profesionales, y que pueden salir a trabajar para ganar un sueldo. Si bien, este tipo de educación se considera como generadora de oportunidades para “ser alguien en la vida”, dista mucho de una institución responsable de generar ante todo personas integras y pensantes, ya que la tendencia de hoy es enseñarnos que pensar y que decir, en vez de enseñarnos a pensar, y pensar es un problematizar y cuestionar, que finaliza en el acto de transformar.
Tomando en cuenta esta dinámica de mercado que prima hoy en la educación, es que no aparece como rentable acoger iniciativas de investigación dirigidas a sectores marginados o populares, ya que no son fuente de lucro. De hecho, no es una sorpresa enterarnos que grandes empresas farmacéuticas financian investigaciones en nuestra facultad, dirigidas al favorecimiento de una producción que les permita liderar la competencia en el mercado.
Es de esta forma que hoy nos encontramos con la necesidad de desarrollar un proyecto que parta desde y que genere conocimiento critico, que no responda a los intereses de quienes se enriquecen, sino dirigido hacia esa gran mayoría limitada en oportunidades y sobrepasada de necesidades. Así el conocimiento critico responde a una comprensión de problemáticas político-sociales y desde ahí, genera propuestas que impulsan su transformación; la que no es sólo responsabilidad de las cs. sociales o de las humanidades, ya que en la realidad, las cosas no se nos presentan fragmentadas o atomizadas en áreas de conocimiento, si no más bien en un todo complejo integrado por las diversas áreas donde el ser humano se desarrolla, como por ejemplo la salud.
Es por esta razón que nuestra propuesta de generación de conocimiento critico y practica transformadora esta enfocada en la salud-enfermedad, como fenómeno social y campo de acción política y no como simples patologías cobijadas en cuerpos individuales.